Marina d’Or: El colmo del mal gusto, o como destrozar un bonito paisaje.
Marina d'Or es un complejo turístico de masas, implantado en varios lugares del mundo. Pasé allí dos días y tres noches, en este caso en Oropesa del Mar, provincia de Castellón. (Fui a trabajar allí).
Había oído hablar (mal) del sitio, pero la realidad es todavía peor de lo que me habían contado. Es mucho más cutre.
Saliendo del pueblo de Oropesa, pasamos a otra dimensión: un Disneyland gigante. A la entrada hay un "monumento” que da la bienvenida al pobre turista despistado. Se trata de una especie de cuerno de plástico inmenso, de color plateado con toques de colorines chillones. A cada lado de la carretera, bloques de apartamentos –moles- que parecen colmenas; la mayoría vacíos, y eso que estamos en julio, periodo vacacional. Siguiendo por esa vía hay más de esos “monumentos” que son el colmo del mal gusto. El artista debía estar inspirado.
Llego al hotel, y está decorado al estilo de lo que había visto antes: Columnas de tipo egipcio, pintadas con guirnaldas de colores chillones, contrastando con unos cajones en el techo con una reproducción de la Creación del mundo de Leonardo da Vinci, a modo de la Capilla Sextina, pero en cutre, rodeada de otras pinturas barrocas, imitando no sé bien que pintor. El conjunto es para gritar. La guinda en el pastel es un candelabro de plástico.
El balneario, entrevisto desde en hall, está rodeado de columnas gigantes de estilo egipciogrecorromano. Por lo visto es lo que le gusta al “artista”.
Fuera del hotel también hay un jardín, con templos de cartón piedra, esculturas de plástico de colores chillones, una vez más, bancos con cabezas de perro, de tortuga o de pingüino, imitando un poco el estilo de Gaudi; en cutre también.
Por la noche, las calles están iluminadas como si fuera Navidad; En un momento en que hay que economizar la energía, esta gente no se ha enterado.
Me pregunto porque este tipo de sitios de turismo de masas son de tan mal gusto ¿Será que las personas con bajo nivel económico no se merecen otra cosa? Eso es lo que debe pensar esta gente de Marina d’Or, y en particular el “artista” que ideó semejante bodrio. Todo aquí es feo y deprimente.
Mi humilde consejo: No ir.
Había oído hablar (mal) del sitio, pero la realidad es todavía peor de lo que me habían contado. Es mucho más cutre.
Saliendo del pueblo de Oropesa, pasamos a otra dimensión: un Disneyland gigante. A la entrada hay un "monumento” que da la bienvenida al pobre turista despistado. Se trata de una especie de cuerno de plástico inmenso, de color plateado con toques de colorines chillones. A cada lado de la carretera, bloques de apartamentos –moles- que parecen colmenas; la mayoría vacíos, y eso que estamos en julio, periodo vacacional. Siguiendo por esa vía hay más de esos “monumentos” que son el colmo del mal gusto. El artista debía estar inspirado.
Llego al hotel, y está decorado al estilo de lo que había visto antes: Columnas de tipo egipcio, pintadas con guirnaldas de colores chillones, contrastando con unos cajones en el techo con una reproducción de la Creación del mundo de Leonardo da Vinci, a modo de la Capilla Sextina, pero en cutre, rodeada de otras pinturas barrocas, imitando no sé bien que pintor. El conjunto es para gritar. La guinda en el pastel es un candelabro de plástico.
El balneario, entrevisto desde en hall, está rodeado de columnas gigantes de estilo egipciogrecorromano. Por lo visto es lo que le gusta al “artista”.
Fuera del hotel también hay un jardín, con templos de cartón piedra, esculturas de plástico de colores chillones, una vez más, bancos con cabezas de perro, de tortuga o de pingüino, imitando un poco el estilo de Gaudi; en cutre también.
Por la noche, las calles están iluminadas como si fuera Navidad; En un momento en que hay que economizar la energía, esta gente no se ha enterado.
Me pregunto porque este tipo de sitios de turismo de masas son de tan mal gusto ¿Será que las personas con bajo nivel económico no se merecen otra cosa? Eso es lo que debe pensar esta gente de Marina d’Or, y en particular el “artista” que ideó semejante bodrio. Todo aquí es feo y deprimente.
Mi humilde consejo: No ir.





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